Olivo
Ficha del olivo.

Nombre Común:
Olivo.

Nombre científico:
Perteneciente a la familia de las oleáceas, el Olea Europaea recibe su nombre de los vocablos latinos que aluden algunas de sus características principales. “Olea” significa aceite y “Europaea” hace referencia a su procedencia.

General:

A pesar de tratarse de una especie típicamente mediterránea, actualmente se piensa que su verdadero origen puede encontrarse en Asia, concretamente en la región del Caucaso.

Se trata de un árbol de porte bajo, unos 12 o 15 metros de altura suele ser lo máximo, de crecimiento muy lento. El olivo cumple perfectamente la norma general de que los seres vivos con un metabolismo más pausado, en este caso con un desarrollo realmente lento, suelen vivir más años, pudiendo encontrarse con relativa facilidad ejemplares milenarios, incluso con más de dos mil años edad.

El tronco de los ejemplares más viejos es muy nudoso y retorcido, con una ancha base y aspecto más bien poco esbelto. Tiene tendencia a dividirse muy pronto en gruesas ramas igualmente retorcidas y nudosas. En ejemplares realmente viejos tampoco es nada raro encontrar troncos o ramas ahuecados.

Los olivos jóvenes presentan una corteza lisa de un color gris plata, que se torna en más oscura conforme pasan los años y aparecen numerosas fisuras en ésta.

Su follaje, perenne, está formado por hojas de forma elíptica, coriáceas de un verde intenso en el haz y blanquecino por el envés.

El fruto, la aceituna, es una baya oleosa con un tamaño que oscila entre 1 y 3 centímetros de longitud, inicialmente verde va oscureciendo hasta casi ennegrecer conforme madura.

Condiciones de cultivo:

Situación: Es un árbol que necesita estar situado a pleno sol, en un lugar bien aireado. El viento no representa un gran problema, pero al ser un árbol mediterráneo no soporta bien el frío o las heladas ante las que requiere una cierta protección.

Riego: Es un árbol que resiste bastante bien la sequía si bien es necesario mantener un riego moderado y constante, sobretodo en época de brotación, que puede reducirse en invierno. Conviene dejar que se seque un tanto el sustrato entre riego y riego.

Abonado: Abonado en los periodos activos; primavera y otoño. Con mayor intensidad en otoño.

Trasplante: En primavera, cada dos o tres años en función del desarrollo de la planta. Soporta bien las fuertes podas de raíces e incluso es posible dejarlo a raíz desnuda sin demasiados problemas. Usar mezclas con buen drenaje. El sustrato puede ser la mezcla normal, por ejemplo akadama mas volcánica.

Poda: Pinzado de brotes dejando un par de hojas más o menos en cuanto se hayan desarrollado cuatro o cinco ellas, siempre en función de los objetivos deseados. Soporta bien casi cualquier tipo de poda brotando profusamente hasta del mismo tronco, aunque es aconsejable realizarla en primavera. Es importante controlar los brotes del tronco e incluso los chupones que surgen desde la base pues pueden resultar inconvenientes para nuestros propósitos.

Propagación: Se reproduce muy fácilmente tanto a partir de semillas como de esquejes a finales de invierno.

Plagas y enfermedades: Es un árbol bastante resistente pero aun así es susceptible al ataque de la cochinilla y a ataques bacterianos causante de la aparición de agallas, abultamientos, en el ramaje.

Para datos mas concretos consultar el artículo sobre plagas de las sección de Técnicas y Cuidados de Portalbonsai.

Estilos más adecuados:

Se adapta muy bien a casi todos los estilos, teniendo en cuenta su porte irregular. Aunque puede que sea algún tipo de variante del estilo “escoba” la que más nos recuerde a aquellos olivos que se pueden encontrar en los campos mediterráneos.

Comentarios:

Es un árbol que soporta muy bien el alambrado que conviene realizar durante el periodo de reposo. También admite perfectamente el uso de maderas muertas tanto para “jins” como “sharis” a poco que se mantengan mínimamente éstas con tratamientos adecuados, por ejemplo mediante el empleo de polisulfuro de cal.

El olivo presenta una forma silvestre, denominada Acebuche, que es un arbusto algo espinoso normalmente con una altura no demasiado elevada. Sus principales diferencias con el olivo tradicional son esta presencia de espinas, desaparecidas en su pariente mayor, y el reducidísimo tamaño de sus hojas que lo convierten en una variedad especialmente apta para el cultivo como bonsái.

A pesar de su origen asiático el olivo se encuentra distribuido en por las regiones meridionales de casi la totalidad del mundo. Además del mediterráneo, en el que resulta emblemático, es posible encontrarlo en África y en América, sobretodo en México y Perú, donde fue introducido allá para el S. XVI

Respecto a la zona mediterránea el olivo ha sido, y todavía es, un árbol fundamental en la vida diaria de la región. Buena prueba de ellos podemos encontrarla en España donde todavía se conservan algunas calzadas romanas flanqueadas de olivos plantadas por los mismos romanos hará unos dos milenios. También es posible encontrar múltiples referencias en textos como el Antiguo Testamento en el que la aceituna era una de las riquezas aseguradas al pueblo judío en la Tierra Prometida. Se puede comprobar como ya desde tiempos bíblicos se usaba ampliamente el aceite como alimento, como combustible en lámparas, como medicina, cosmético e incluso como ofrenda religiosa. También resultaba común ya desde entonces la utilización de su madera como materia prima en la manufactura de numerosos utensilios por su gran resistencia.