[]Riego

Se ha de regar cuando la superficie de la tierra comienza a secarse y de forma abundante, es decir, hasta que salga por el drenaje. Esto suele suceder dependiendo de muchos factores (época del año, clima de la zona, actividad del árbol, situación, etc.) y, por tanto, el riego puede ser necesario varias veces al día en verano o cada dos o tres días en invierno.

Regaremos con una regadera de agujeros finos, una primera vez humedeciendo la tierra por encima y una segunda vez al cabo de unos minutos, a fondo, hasta que el agua salga por los agujeros de drenaje de la maceta, evitando el encharcamiento de la tierra.

La mejor agua que se puede utilizar es la de lluvia, ya que es la que absorben las raíces de los árboles en su estado natural. Al utilizar agua de uso corriente se recomienda dejarla reposar como minimo 24Hs, ya que de este modo gran parte del cloro y demás químicos dañinos quedan en el fondo del recipiente.

La pulverización de las hojas sólo debe emplearse cuando se haya aplicado un tratamiento fungicida preventivo en primavera y otro en otoño, de lo contrario aparecerán los hongos, especialmente si el cultivo es interior o invernadero.

Si la maceta está muy seca, o el agua no penetra bien en el suelo, debes sumerjir la maceta en agua y dejarla reposar unos minutos. No obstante, este sistema de riego sólo debes utilizarlo en caso de emergencia y nunca como un método habitual de riego.